FALLECE EL PADRE MIGUEL GÓMEZ “EL CHICOTAZO”

El sacerdote Miguel Gómez Ramírez se convirtió en un personaje regional y legendario por su forma peculiar, siendo un presbítero muy ferviente en lo que se refiere a las últimas tres décadas que dedicó en la comunidad de Cuxpala hasta esta mañana del domingo 10 de octubre en la que falleció.

MOYAHUA, ZAC.- En la mañana de este domingo 10 de octubre, murió el padre Miguel Gómez Ramírez, noticia que fue propagada de inmediato a través de las redes sociales, causando asombro a la población por tratarse de un sacerdote muy conocido y que pese a su edad se mostraba con gran fortaleza.

El deceso de Miguel Gómez, mejor conocido por el sobrenombre de “Chicotazo” ocurrió alrededor de las 08:00 horas de este domingo y al parecer por causa de un infarto, cuya noticia consternó a la población, que a pesar de ser un hombre octogenario (más de 80 años) no mostraba tener problemas de salud, cuyo suceso de su muerte fue confirmado por personas de Cuxpala y del clero de la región (decanato).

¿Quién era el padre Miguel Gómez, alias el «Chicotazo»?

Se trata de un sacerdote que siempre se caracterizó por tener un aspecto rural, sencillo, sin lujos, nada engreído, ni prepotente, amigo de ricos y pobres, muy natural su estilo, que siendo originario de los altos de Jalisco en una comunidad cercana a Tepatitlàn, Jal., desde la juventud fue atraído por la vocación a ser eclesiástico, ingresando al Seminario Diocesano de Guadalajara y completando su formación en Montezuma (E.U.A.) siendo ordenado presbítero a mediados de los 60s, contando con más de 50 años de consagrado como pastor de la Iglesia Católica, incardinado a la diócesis tapatía en los periodos del cardenal José Garibi Rivera, del cardenal José Salazar López, del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, del cardenal Juan Sandoval Íñiguez y del actual arzobispo cardenal José Francisco Robles Ortega.

Es conocida su vida desde su juventud sacerdotal en lo que corresponde su vida humana como un hombre atrabancado, de fuerte temperamento, intransigente en muchos aspectos, pero, eso sí, siempre con un gran corazón.

Se habla en lo que se refiere a sus desperfectos que tuvo problemas de alcoholismo, pues de hecho el apodo de “Chicotazo” surgió cuando a pesar de ser sacerdote, acudía en ocasiones a establecimientos de bebidas alcohólicas y siempre decía: “Vénganse a echar un chicotazo” para referirse a tomarse un trago de licor o también se le vio en los años 70s y 80s con un morral en el que traía su botella de tequila y decía: «Déjenme me echo un chicotazo», que si bien era un «shot» o más, de acuerdo a testimonios de personas afirman que nunca lo vieron en estado de ebriedad o tampoco haciendo desfiguros y además que llevado por sus impulsos de hombre a veces faltaba a la moral  como cristiano y eclesiástico, situaciones que logró cambiar convirtiéndose en un sacerdote muy ejemplar.

También se le conoce por el amor muy fuerte hacia los caninos (perros) que siempre buscaba conseguir alimento a estos animales, sobre todo los que andan en las calles que cuando pasaba su jeep o camioneta al detectarlo le salían los perritos en grandes cantidades para recibir huesos o panes, cosa que nunca dejó de hacer hasta al último momento, ganándose por este motivo el apodo “el padre de los perros” siendo sus últimos destinos Cuquío, Jal., luego por un buen tiempo como capellán de Palmarejo y los últimos 30 años en Cuxpala hasta el dìa de su muerte acaecida el día de hoy, comunidad de la que se enamoró y pidió al arzobispado que lo dejaran, donde ya por motivos de su edad ya se quedó ahí.

Otro dato curioso que habla mucho por el amor a Cuxpala, es que en el atrio mandó construir su sepulcro, ya que decía que el se quedaría ahí refiriéndose que aun cuando falleciera, el quería quedarse (sus restos) en esta pintoresca comunidad.

A pesar de sus exabruptos, de su fuerte carácter y muy dado a tener un lenguaje florido, demostró un cambio profundo en los últimos 30 años donde el hablaba que su conversión fue a raíz de unos supuestos mensajes de Cristo y de la Virgen, teniendo contacto con una comunidad carismática que a partir de ahí comenzó a celebrar Misas de Sanación, hacer eventos de evangelización y solía ir a los encuentros para sacerdotes en la línea del movimiento carismático católico, siendo evidente y contundente que llegó a dejar el gusto característico por el alcohol y además abandonó costumbres contrarias al sacerdocio, convirtiéndose en un clérigo muy fervoroso entregado a la celebración de la Misa, al rezo del Rosario, dedicado al confesionario, a bendecir casas, hacer oraciones de liberación, llegando a obtener un respeto fuerte de parte del arzobispado, en especial del arzobispo emérito cardenal Juan Sandoval Íñiguez quien fue su amigo desde la juventud y aceptaba en el padre Miguel tener ahora a un sacerdote ejemplar después de conocer la vida que tuvo antes.

Es sabido que muchas personas dentro de su jurisdicción no lo aceptaban debido a su forma a veces radical, rebelde o que solía mostrarse hostil; no obstante, en el fondo siempre tuvo un gran amor a Dios y al prójimo, que sin tener ese dote de oratoria, ni mostrarse ser un intelectual, se caracterizó por tener trato con la gente ganándose varias amistades a las que compartía sus anécdotas, chistes, relatos humorísticos que por esta región le llaman «charras» que lograba hacer reír a quien le escuchaba.

En Cuxpala, siempre se le recordará por varias cosas como la de rezar el Rosario diario desde las 4 de la mañana y con la bocina, para que todo el pueblo escuchara empezando el dia encomendándose al de arriba y en lo posible acudiera al templo o desde sus casas unirse a las intenciones, celebrando la Misa muy temprano siempre, para luego todos continuar con sus faenas diarias.

Su cuerpo está siendo velado en el templo de Nuestra Señora de la Natividad, de donde fue capellán 31 años y este lunes 11 de octubre se tendrá la Misa de Cuerpo Presente a partir de las 10:00 horas, oficiando el obispo auxiliar Engelberto Polino, teniéndose el sepelio al término de las exequias en el atrio realizado en el atrio del recinto en el que dedicó su ministerio en todos estos últimos años.

¡Sin duda una leyenda el padre Chicotazo que siempre será recordado!

Comenta con tu cuenta de Facebook

A %d blogueros les gusta esto: