EN LA REGIÓN, MILES DEL FIELES ACUDIERON AL TRADICIONAL MIÉRCOLES DE CENIZA.

CAÑÓN DE JUCHIPILA, ZAC.- Tradicionalmente, el tiempo litúrgico de Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza, al que acudieron miles de fieles católicos de la región, a los templos para la recepción de este signo que expresa deseo vehemente de conversión.

En este día, que lucieron llenas las iglesias del Cañón de Juchipila con las palabras “Arrepiéntete y Cree en el Evangelio” o “Recuerda que eres polvo, y al polvo volverás” numerosos creyentes recibieron la ceniza en sus cabezas o frentes, de parte de un sacerdote o ministro, manifestando con esto la disposición de vivir profundamente este tiempo que prepara para la vivencia y celebración de la Semana Santa.

Algunos datos sobre el Miércoles de Ceniza:

*La ceniza es símbolo de penitencia que bíblicamente es utilizada para implorar perdón divino y que a lo largo de la historia de la Iglesia se ha utilizado con este mismo fin, pues ya desde la era primitiva del cristianismo se empleaba para recibir el Sacramento de la Reconciliación previo a la Pascua y ya desde el siglo XI comenzó a tenerse al inicio de la Cuaresma.

*Desde el siglo IV fue instaurada la cuaresma, en alusión al número bíblico 40 que hace referencia al tiempo de prueba y purificación, todo esto para prepararse a la festividad de la Pascua cristiana.

*La ceniza es producto de la incineración de palmas utilizadas en el Domingo de Ramos, esto con la finalidad de expresar la unidad del inicio y término de la Cuaresma, puesto que comienza en miércoles de ceniza y concluye precisamente con el Domingo de la Entrada triunfal de Jesucristo a Jerusalén, con el que inicia simultáneamente la Semana Mayor.

*La ceniza es sacramental, mas no Sacramento; por lo tanto, no es un acto relevante en la vida cristiana, pero que ayuda al creyente si lo recibe con una recta disposición o deseo de vivir la conversión. No es un precepto obligatorio divino, ni eclesiástico el recibir la ceniza; no obstante, es loable recibirlo con la certeza de no solo vivir la conversión en este tiempo, sino en toda la vida en sí.

En el inicio de cuaresma, siguiendo los consejos evangélicos de Cristo se pide vivir:

-La oración. Como elemento vital de encuentro con Dios, que siendo útiles los rezos llámese el Vía Crucis, Las 7 palabras y otras prácticas piadosas, se aconseja sobre todo la oración que brota del corazón y que es de corazón a corazón del hijo hacia su padre, del amigo al amigo, con esa confianza en Aquél que es cercano, amoroso y es capaz de transformarlo todo.

-El ayuno. Visto como una práctica que nos ayuda a encontrarnos a nosotros mismos y que junto con las demás prácticas de mortificación como la abstinencia, solo buscan que la persona haga una introspección de sí misma y logre ese dominio propio que se traduce en disciplina, control, templanza.

-La limosna. Se trata de un ejercicio que estimula el encuentro con los demás y que de acuerdo al griego “Eleemosyne” quiere decir Caridad y con esto habla de una entrega sin reservas al otro. Por lo tanto, no se trata de dar de lo que sobra, ni de la donación de una pequeña moneda, ni siquiera se reduce a la ayuda económica dada a alguien. Se trata de dar generosamente a quien lo necesita desde saber escuchar a alguien, dedicarle tiempo, ponerse al servicio de los necesitados, entre otras tantas maneras de dar y si es preciso también desde el ámbito monetario de quien lo requiera.

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